Adictas al bisturí

La adicción a las cirugías o intervenciones es un problema que van en ascenso denominado trastorno dismórfico corporal, cada vez más mujeres se exponen a una operación con tal de verse un poco más lindas, ¿pero cuál es el precio que deben pagar?, aprender a aceptarse a sí mismas tal cual son puede acabar con las cirugías innecesarias que exponen en riesgo la vida.

La creencia más común es que se operan las personas que cuentan con algún complejo de edad, si bien es cierto que el envejecer cuanta con “mala prensa”, las estadísticas dicen que solamente el 32 % de las intervenciones se hace en personas de alrededor de los 50 años o más.

El 64 % de las cirugías estéticas se dan entre las mujeres de entre 21 y 50 años, siendo muy baja la incidencia entre las mueres de 21 años, estas cifras ponen de manifiesto el notorio incremento en la cantidad de cirugías estéticas.

Nada tiene de malo buscar operarse para corregir ciertas imperfecciones que tal vez vienen angustiando a la persona desde hace algún tiempo socavando la confianza en sí misma, ya que este tipo de cirugías alivian a la mujer y la lleva a contar con una mejor calidad de vida, pero existen mujeres que buscan en la cirugía la solución a todos sus dramas es distintas áreas de la vida que sería equivalente a buscar extirparse un problema en el cuerpo que en realidad se encuentra en su mente.

La obsesión por la estética en busca de una cara o un cuerpo perfecto amerita a recurrir a un psicólogo en vez de recurrir a un cirujano plástico. Por ejemplo una mujer pudo haber tenido una intervención en la que quedo estéticamente conforme y sin embargo busca una nueva operación en otra parte de su cuerpo debido a los buenos resultados obtenidos anteriormente.

Esta no tiene porque se adicta al bisturí hace falta algo más, pero en algunos casos lo que puede ocurrir es que se desarrolle una compulsión, de ser así llega un momento en que la persona quiere operarse más allá de los que resulte beneficioso.