¿Cómo bañar al bebé y no morir en el intento?

El baño del bebé puede llegar a ser un infierno tanto para él como para quien lo baña, pero con un poco de destreza e imaginación podemos hacer de este momento un placer para ambas partes en lugar que una conjunción de gritos, incomodidad y desorden.

No siempre los bebés son sujetos pasivos que se dejan bañar sin presentar problemas. En muchos casos el niño no se acostumbra al contacto con el agua, y el momento del baño es por definición un sufrimiento y una complicación que en lo posible ha de evitarse con llantos y gritos. Para evitar un escándalo lo mejor es ponerle un poco de ganas y voluntad.

Desde luego que se recomienda que la bañera esté limpia, que se utilice una esponjita suave (aunque es mejor usar la mano de la mamá para lavar al bebé, pues en la esponja pueden acumularse algunos gérmenes), que el shampoo no dañe los ojos del bebé y que el agua esté tibiecita. Sin embargo, solamente con estas condiciones no hacemos que el bebé esté cómodo mientras lo bañamos.

En cambio si hacemos del baño un momento divertido sí podremos eliminar las complicaciones. Si se juega un poco con el bebé antes de entrar a la bañera, si se lo entretiene durante y se está con él en todo momento (es buena la idea de que los papás se bañen con él) éste se sentirá acompañado y se relajará bastante.

Para ello los juguetes son un aliado perfecto. Comprarle unos juguetes de bañera es una inteligentísima opción, aunque también funciona jugar con él haciéndose peinados raros, salpicándose un poquito con agua o de la manera que se te ocurra. Utiliza tu imaginación y verás que el baño termina siendo un momento divertido y no tanto un martirio, como suele suceder.