Estética y cáncer

Un día se puede caer el pelo; otro, aparecer una mancha en la piel. Cuando el cáncer asoma y hay que someterse a un tratamiento oncológico, el aspecto externo del enfermo sufre determinadas alteraciones estéticas. Para que esto no se convierta en un motivo más de desánimo y preocupación, hay que saber enfrentarse a ello. Es una realidad, nunca una frivolidad, que cuando una persona se siente más guapa por fuera, mejora su ánimo y sus ganas de combatir.

“¿Sabes que se me ha empezado a caer el pelo?” “Bueno, y ¿qué más te da? Eso es lo de menos”. “No, no es lo de menos. Eso pensaba yo antes de ponerme enferma. Pero impresiona, y mucho”. Y así es. El pelo, los cambios en la piel o en las uñas, la pérdida de las cejas o las pestañas son síntomas que pueden aportar incomodidad física y provocar desajustes psicológicos adicionales a la enfermedad. Prueba de ello es que cuando una persona se entera de que tiene cáncer e intenta asumirlo, una de las preguntas que siempre hace a su médico es: ¿y cuándo se me va a caer el pelo?

“Al principio los pacientes llegan con el impacto del diagnóstico que, evidentemente, es lo más importante”, explica A.A., psicóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). “El proceso de la enfermedad está lleno de pérdidas: a la pérdida de salud hay que añadir la de los hábitos cotidianos, la ruptura de la filosofía de la vida. Y, por supuesto, el decaimiento físico, que influye muchísimo en el ánimo de los pacientes”. Sequedad en la piel, hiperpigmentación, irritaciones cutáneas, caída del cabello total o parcial, pérdida de las cejas o las pestañas. Las alteraciones estéticas que sufren los pacientes de cáncer son los síntomas visibles de la enfermedad y afectan mucho más de lo que parece. “Llevo más de diez años atendiendo a enfermos de cáncer que nos mandan médicos de diferentes hospitales”, explica la esteticista A.N., con más de 10 años al servicio de la imagen y la estética. “He visto mujeres y hombres desesperados con su aspecto físico;y he comprobado cómo se animaban cuando se sometían a algún tratamiento de estética que les ayudaba a sentirse mejor físicamente”.

Proyecto pionero

Con esta valiosa experiencia, el cruce en su camino de una enferma de cáncer muy querida y su gran corazón, A.N. decidió profundizar en los tratamientos más idóneos. La mezcla de todos estos ingredientes dieron su fruto y esta mujer ha creado el centro de estética para Pacientes Oncológicos, basado en un programa en el que se complementan los tratamientos a pacientes oncológicos con cuidados estéticos. “Es un proyecto pionero en España y en el mundo -explica A.N. con verdadera ilusión-. Desde el punto de vista terapéutico supone un gran avance ya que hasta ahora no existía ningún programa que abordara las consecuencias estéticas de esta enfermedad y de los tratamientos oncológicos”.

Un proyecto, pues, que puede dar respuesta a una realidad social que demanda cada vez más servicios que tengan como fin mejorar la calidad de vida de estos enfermos. Para ello el centro ofrece desde cosmética personalizada (facial, corporal y capilar) hasta asesoramiento de imagen, adaptación de pelucas (que se cobran a precio de coste), tratamientos de manicura y pedicura especiales, cursos de automaquillaje y diferentes tratamientos de medicina estética como oxigenación facial, hidratación, revitalización, quiromasaje, drenaje linfáticos. Todos los tratamientos se realizan bajo supervisión médica por profesionales que han recibido una formación de la AECC sobre el manejo emocional de pacientes oncológicos.

Además, en este centro, los enfermos que pertenecen a la AECC pueden acceder a un paquete especial que incluye asesoramiento de imagen con cambio informatizado, una peluca (con la adaptación y el estilismo de la misma), un masaje relajante y una manicura especial. También, durante el primer año, 25 pacientes con recursos limitados tienen tratamiento gratuito.

Estrategia de combate

Aprender a cuidarse, regalarse unos minutos para su cuerpo, saber que hay tratamientos de estética específicos para enfermos oncológicos. Principios básicos para salir adelante con energías renovadas. La experiencia habla por sí sola y está comprobado que sentirse bien físicamente es una de las mejores estrategias de combate.

“Efectivamente, las personas que se cuidan se encuentran mejor de ánimo y con más fuerza para combatir la enfermedad”, explica la doctora T.T., coordinadora de los trabajos psicosociales de la AECC. “Si se ven con mala cara, sin cejas o con el pelo debilitado, pueden dejarse llevar y pensar “qué mala estoy”. Esto refuerza la idea de que están enfermas. Sin embargo, si se arreglan, se cuidan o se maquillan, se ven con buena cara, más sanas”.

Además, tal y como indican los especialistas consultados, los pacientes al cuidarse comprueban que ellos pueden hacer mucho por sí mismos y que no siempre están en manos de los demás. “La idea es “hay mucho que hacer, ponte en marcha” -explica A.A.-. No hay que dejarse abatir por la enfermedad y todo lo que la rodea; el enfermo debe desarrollar estrategias de control, entre las que se incluyen, por supuesto, la de los cuidados estéticos”. Ante un tumor, muchas veces no se da importancia a los procesos estéticos derivados de las terapias oncológicas. Y, aunque puede que no tenga relevancia desde el punto de vista físico, si la tiene desde el psicológico.

Puesta en marcha

Como toda ayuda es poca, A.A., T.T. decidieron un buen día aunar sus conocimientos y han elaborado la “Guía de cuidados estéticos del paciente oncológico”. El saber de las psicólogas y de la esteticista, unido al valioso testimonio de mujeres que han tenido cáncer y han pasado por este proceso, ha sido la base con la que se ha estructurado esta guía de gran ayuda. “El libro da soluciones a determinados problemas físicos que pueden aparecer como consecuencia de la quimio o la radioterapia – explica la doctora B.M. de clínica de cirugía estética-.

Además, ofrece una serie de pautas de autocuidado para seguir en casa, sencillas y fáciles de realizar”. Información de gran valor para los enfermos que muchas veces, por no conocerla, anticipan los acontecimientos y lo pasan mucho peor de lo que deberían. “Esto es una realidad que nosotros vemos día a día en nuestras peluquerías”, explica una peluquera en cuyos salones mantienen las pelucas de los enfermos de forma gratuita. “Los clientes vienen asustados, no saben qué hacer, cómo debe ser la peluca o si hay que lavarla de una manera u otra.

Nosotros procuramos atenderles con el máximo mimo y darles toda la información que nos piden. Cuando les explicas todo lo referente a su pelo, cómo tienen que maquillarse en caso de haber perdido las cejas, o cuál es el mejor champú, empiezan a relajarse y comprueban que las cosas no son tan difíciles”.

Profesionales que se convierten en amigos, peluqueros que se transforman en ángeles, esteticistas que acuden a los hospitales sin cobrar un duro, psicólogas que ayudan a sobrevivir. En los momentos más difíciles surgen las manos que ayudan a superar la crisis. Y todas se unen con un solo objetivo: ayudar a las personas en tratamiento a sentirse mejor y, por tanto, a tener más ganas de afrontar la enfermedad.

Lo que hay que saber

¿Cómo me pongo la peluca? ¿Puedo realizarme una limpieza de cutis? ¿Pasa algo si me pinto las uñas? Son muchas las preguntas, relacionadas con la estética, que pueden surgir cuando uno está sometido a un tratamiento oncológico. La piel sufre alteraciones, el pelo se puede caer y las uñas modificarse.

· No olvidar que la piel se reseca de forma especial. Hay que mantenerla limpia -usar jabones suaves- e hidratada. Se aconseja beber gran cantidad de agua y usar cremas hidratantes que sean lo más naturales posible.

· Durante el tratamiento oncológico pueden surgir irritaciones cutáneas en cualquier parte del cuerpo, aunque lo más frecuente es que sea en la planta de las manos y de los pies. En las zonas donde se aplica la radioterapia puede aparecer un enrojecimiento transitorio.

· Hay que procurar llevar ropa de algodón o hilo, materiales que no agreden la piel y evitan picores.

· No se recomiendan las limpiezas de cutis habituales, aunque sí algún tratamiento que oxigene la piel.

· Olvídese de realizarse cualquier tipo de peeling -ni facial ni corporal- hasta que finalice la terapia.

· La depilación no debe realizarse en aquellas zonas irradiadas y, si está recibiendo un tratamiento de quimioterapia, debe consultar antes al especialista.

· El pelo se cae en la mayoría de los enfermos que reciben el tratamiento oncológico. Lo primero que hay que saber es que se trata de un problema temporal, ya que crece perfectamente tras acabar la terapia.

· Una vez asumida la caída de su cabello lo mejor es dejarse asesorar por un buen profesional. Casi todos recomiendan cortarse el pelo casi al ras antes de que se caiga del todo.

· Las personas que opten por llevar peluca no deben pegársela nunca al cuero cabelludo. · Si el pelo se cae sólo de forma parcial hay que cuidar lo que queda y el cuero cabelludo con champús suaves que no irriten.

· Cuando las cejas desaparecen, puede tratar de dibujárselas con alguno de los lápices específicos que hay en el mercado.

· En cuanto a las pestañas, que también pueden caerse, se deben evitar las postizas porque hay que aplicarlas con un pegamento especial que puede dañar el borde del párpado.

· Las uñas también pueden sufrir con el tratamiento y dejar de crecer, reblandecerse o engrosarse. No hay que preocuparse ya que son procesos reversibles.

· Hay que evitar las lacas de uñas y los quitaesmaltes, productos muy agresivos que pueden quemar las uñas. Tampoco deben usarse materiales (cortacutículas, alicates, quitacallos) que puedan producir cortes en la piel.

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