Intolerancia a la lactosa: cómo tratarla

No es algo muy frecuente, pero ocurre muchas veces en los bebés y luego en los niños una vez que crecen, pero lo importante es detectarla y así poder ayudar al niño. Se trata de la intolerancia a la lactosa y la alergia a la leche, que es un problema que surge por primera vez cuando el bebé recibe una fórmula de leche de vaca elaborada, o cuando, por medio de la lactancia materna, se expone a la leche de vaca que consume la madre.

La intolerancia a la lactosa es una afección de la mucosa intestinal que no puede digerir la lactosa, que es el azúcar que contiene la leche. Esto se debe a que en el cuerpo hay un déficit en la enzima llamada lactasa. Los síntomas más comunes que permiten diagnosticar esta enfermedad son dolor abdominal, diarrea, distensión de abdomen y flatulencia.

En los niños que tienen intolerancia a la lactosa es fundamental que consigan nutrirse de calcio y vitamina D por otras fuentes de sustitución a la leche, porque eso es fundamental para el crecimiento de los niños. Una buena opción es la leche de soja y los productos derivados de ella.

Y, no olvidarse de leer los ingredientes de cada producto que pueda contener lactosa, para así evitar el malestar en los niños. En muchos casos esta intolerancia se supera pasados los seis años de edad, pero en otros casos no, y es importante que el niño se acostumbre a ingerir los alimentos que le hacen bien.