Límites en los niños

Para poder crear el punto entre lo que es normal y lo patológico se debe tener en cuenta los siguiente:

La frecuencia de estas conductas.

La gravedad, ya que no es igual  una orden que protestar con insultos o agrediendo.

El número de conductas que el niño presenta.

La pluralidad de contextos en que se presentan, ya sea en casa, en el colegio, ect.

La desaparición o no de manera espontánea a lo largo de su desarrollo.

No se encuentra una sola manera de poner límites al niño. Ya que interviene la etapa de desarrollo y especialmente las características propias del niño y el de su entorno.

La sociedad construye su concepción de niño y crea las pautas de crianza y también del cuidado, cada familia tiene su propia representación social de niño y también su propia cultura de crianza.

Toda cultura de crianza esta siempre acompañada de incertidumbre por saber si se está educando correctamente, es muy importante reflexionar al respecto.

Pero es muy importante entender que este nuevo modelo no quiere decir no poner límites, al contrario, se busca formar niños independientes, autónomos, seguros, así que el establecimiento de límites es esencial.

Los límites le brindan al niño seguridad, para saber hasta dónde puede llegar, qué es lo que puede hacer y qué no, también, le señalan al niño que sus actos tienen efectos, positivos como también negativos, debe entender que existen situaciones que pueden provocarle daño.

Si el niño no tuviera límites no podría autor regularse y sería muy peligroso para su seguridad.

El no tener límites no quiere decir que se es libre, sino por el contrario, el tener límites es sinónimo de inseguridad, desprotección y de mucha angustia.