Violencia ultrafamiliar

Violencia Intrafamiliar (VIF) es la clase de violencia circunscrito al interior de una familia, que puede alterar la salud mental de las mujeres, puede ser violencia física, violencia emocional o psicológica, abandono, ataque sexual, coerción económica o cualquier clase de acto violento que es llevado a cabo por algún miembro de la familia hacia otro, este compartiendo o no el mismo hogar.

Muchos especialistas diferencian tres factores impulsores de violencia intrafamiliar:

Falta de autocontrol, aquellas personas que son violentas tienen muchas dificultades para poder controlar y reprimir los impulsos agresivos, lo que hacen se llama un paso al acto.

Carencia afectiva, a través de la psicología se piensa que la falta de los afectos en forma prolongada, puede subir las posibilidades de que una persona se vuelva más agresiva.

Incapacidad para resolver problemas de manera correcta, la persona que es agresiva, no posee los recursos internos, necesarios para poder solucionar las dificultades de una forma pacífica y controlada.

Se relacionarse a la personalidad agresiva, el abuso de alcohol y drogas, ya que estas sustancias desinhiben el control de los impulsos, posibilitando la urgencia de la violencia intrafamiliar

Ahora bien, ¿por qué estas situaciones siguen aconteciendo?

Los motivos por lo que una relación sigue adelante se debe a dos corrientes básicas.

Al vivir aterrorizadas por represalias, los golpes, por el sustento económico que puede perderse, los castigos constantes, presentan un estado general de confusión y se llegan a sentirse culpables ellas mismas por esta situación y desconocen así la educación patriarcal y machista que compromete a la mayor parte de las sociedades.

Otra postura es la condena a la educación típica donde las mujeres se presentan con un lugar en desventaja. Es evidente que una mujer golpeada no siente ningún placer, pero si entran en juego diversos componentes subjetivos que en la práctica certifican las relaciones no placenteras.